No sobrevive el más fuerte ni el más inteligente, sino el que mejor se adapta al cambio. – Charles Darwin
Esta semana, una persona me contaba que llevaba años medicándose por un síndrome. Cuando compartí con ella casos de personas que lo habían revertido con cambios en su alimentación, su reacción fue inmediata: se puso a la defensiva, enumerando todas las razones por las que nunca podría sanar.
🔹 No cuestionaba nada de lo que su médico decía.
🔹 No estaba dispuesta a cambiar hábitos.
🔹 Prefería depender de una pastilla de por vida.
Creía firmemente que no era posible sanar y dejó pasar la oportunidad de sembrar una semilla de esperanza.
Mientras se «defendía», levantaba muros, su cuerpo se tensaba y su energía se densificaba.
Esta postura es totalmente respetable, pero también muestra algo importante: fijación. Y esa fijación, esa rigidez, es trauma.
Un cuerpo rígido sostiene una mente rígida. Una mente rígida, no puede pensar con claridad.
Como un pez que se muerde la cola, se retroalimenta, se acoraza y se vuelve cada vez más inflexible, hasta que un día algo «lo rompe» para que tengas la oportunidad de volverte a organizar de otro modo.
La rigidez no solo afecta tu forma de pensar, también enferma tu cuerpo.
El trauma te hace ver ataques donde no los hay, te cierra y te limita. Te mantiene atrapada en patrones automáticos y te roba la capacidad de ver y decidir con claridad.
Tu sistema nervioso queda atrapado en un estado de supervivencia que secuestra tu energía y tu libertad.
Hace apenas un par de años yo misma habría entrado en lucha para defender mi opinión. Pero hoy, gracias al trabajo con mi sistema nervioso, simplemente asentí.
Flexibilizar tu sistema nervioso te concede
🧘♀️ Flexibilidad para adaptarte sin someterte.
🕰️ Tiempo para pensar sin reaccionar en automático.
❤️ Libertad para decidir sin estar atrapada en respuestas de supervivencia.
Y así es como dejas de tirar tu energía por el retrete y empiezas a ver con unos ojos más limpios y un corazón más abierto.
Si sientes que algo en tu vida te mantiene estancada, que reaccionas sin poder evitarlo o que tu cuerpo ya está manifestando el peso de la rigidez, quizás sea hora de explorar otro camino.
Integrar el trauma y flexibilizar tu sistema nervioso te devuelve a la vida.
Una vida que aún no conoces.
Si estás lista para este viaje, mándame un mensaje e inicia tu transformación.
Con cariño,
Georgina

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