Ser una víctima no es vergonzoso

Published by

on

Todos hemos sido víctimas en algún momento. Y no hay nada vergonzoso en ello.

Esta semana, en una conversación sobre mi proceso, alguien me dijo:💬 «Al decir que has necesitado entender lo que viviste, te estás poniendo en el papel de víctima y señalando a otro como agresor.»SPOILER: sigue vivo 🤣
Vamos a aplicar el sentido común y dejar de repetir frases vacías.
📌 Si has sufrido abusos, maltrato, bullying o violencia, fuiste la víctima.
📌 Si en tu infancia viviste bajo el abuso de quienes debían protegerte, fuiste la víctima.
📌 Si vas por la calle y te pegan, te escupen o te atropellan, eres la víctima.
📌 Si vives en una zona de guerra y enfrentas sus consecuencias, eres la víctima.Aceptar esto es esencial y parte del proceso.

🔹 Tu problema ahora no es haber sido una víctima, sino que tu cuerpo cree que aún estás viviendo esa situación. Esta consecuencia es la que te mantiene atrapada, secuestrando tu energía, tu vitalidad y tu libertad de decidir. 

Vivir así perpetua la victimización, te enfrenta por dentro porque hay partes que no entiendes y aunque quieras pasar página no puedes.
Cuando te quedas en el rol de víctima sin posibilidad de cambio, vives un infierno.
Y salir de ese estado no es fácil. 
Yo también me quedé ahí durante años y no me avergüenzo de ello.
Mi cuerpo gritaba cada vez más… hasta que un día, tras otro, empecé a elegir hacer algo con todo lo que me dolía.
💡 Si sientes que aún estás atrapada ahí, quiero decirte algo:
No puedes cambiar lo que te pasó, pero sí puedes transformar cómo vives tu historia HOY.
✨ Imagínate un futuro sin un cuerpo tenso y sin dolores, donde confías en lo que sientes y la serenidad es tu mejor compañía.
🌿 En mis acompañamientos trabajamos para que integres tu historia desde tu propia sabiduría interna.Para que vivas en paz.

👉  Reserva aquí una sesión gratuita y recupera tu confianza en ti, tu cuerpo y la vida


En la consulta te llevarás información sobre tu situación actual y  los próximos pasos que puedes dar.
Un abrazo,
Georgina 

Deja un comentario