Bajar el cielo a la tierra.

Entre lo que percibes, lo que sabes y la manera en que realmente vives.

LA BRÚJULA

Georgina Ribatallada

9/1/20264 min read

a computer generated image of a space station
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Vamos a dejar de contarnos cuentos

Hay algo que me encuentro mucho; personas que dicen que sufren y dicen que tienen que hacer cambios en su vida, como empezar a poner límites, descansar más, soltar, confiar o simplemente dejar de hacer aquello que les daña.

Lo sabemos, y hemos prometido mil veces que no nos volverá a suceder, pero cuando llega la vida y nos lo pone delante, volvemos a reaccionar igual y luego nos enfadamos.

Y entonces pensamos que nos falta algo. Quizás un tornillo.

Que nos falta fuerza de voluntad o autoestima.

Que todavía tenemos que sanar o que no estamos preparadas.

Y seguimos buscando otra terapia, libro, herramienta o explicación.

Hasta que quizá toca hacerse otra pregunta:

¿Y si no es que no sé qué hacer?

¿Y si llevo demasiado tiempo intentando orientarme desde el miedo?

Porque puedes saber perfectamente que necesitas poner un límite y notar cómo tu cuerpo se tensa en cuanto intentas hacerlo.

Puedes saber que quieres irte y seguir quedándote.

Puedes saber que necesitas descansar y sentir culpa cuando paras.

Puedes saber perfectamente qué quieres y cuando llega el momento de hacerlo, echarte atrás.

Y aquí es donde creo que tenemos que empezar a dejar de contarnos cuentos.

Porque no siempre te falta claridad. A veces sabes perfectamente lo que quieres, pero hay una parte de ti que todavía cree que hacerlo no es seguro. Y eso cambia mucho las cosas.

No todo lo que haces nace de una elección consciente.

Hay respuestas que aprendiste y que, como automatismos, se repiten en tu cuerpo y te llevan al más de lo mismo.

A controlar, anticiparte, agradar, poder con todo, no necesitar, desconectarte o estar pendiente de todo lo que ocurre alrededor.

Y quizá en algún momento eso fue exactamente lo que necesitabas. El problema aparece cuando aquello que un día te protegió empieza a decidir por ti.

Cuando confundes control con seguridad.

Comodidad con amor.

Desconexión con calma.

Miedo con intuición.

¿Y si una cosa es quién eres y otra muy distinta es cómo aprendiste a sobrevivir?

Esto es parte de lo que quiero explorar en La Brújula.

No lo que haces.

Desde dónde lo haces.

Qué ocurre en tu cuerpo cuando algo te amenaza, qué respuesta aparece, qué parte de ti toma el mando y qué intenta proteger.

Qué pasa cuando quieres hacer algo diferente pero tu cuerpo todavía lo interpreta como peligroso.

Porque puedes entender perfectamente algo con la cabeza y seguir sin poder vivirlo.

Sabes que tienes que decir que no, pero dices que sí.

Sabes que necesitas parar, pero sigues.

Sabes que esa relación no te hace bien, pero te quedas.

Sabes lo que quieres, pero haces otra cosa.

Entonces quizá no necesitas entenderlo más. Necesitas empezar a escuchar qué está pasando realmente.

¿Es intuición o es alerta?

¿Es deseo o es necesidad?

¿Estoy eligiendo o estoy reaccionando?

¿Estoy escuchando lo que quiero o intentando evitar lo que temo?

Y no quiero que aprendamos otra fórmula para responder correctamente.

Quiero que podamos empezar a reconocerlo.

En el cuerpo, en las emociones, en las partes que aparecen y en aquello que hacemos automáticamente.

Porque recuperar tu brújula no consiste en encontrar una respuesta nueva.

Consiste en volver a escuchar una voz que llevas demasiado tiempo tapando con ruido y aprender a sostenerla.

Pero hay otra parte de La Brújula

Y para mí es igual de importante.

Porque no quiero que todo esto se convierta en bajar al cuerpo, mirar hacia dentro y quedarnos ahí.

También quiero hablar del cielo. De intuición, de percepción, de conciencia, de sensibilidad, de energía y de aquello que sabes aunque todavía no puedas explicarlo.

De eso que percibes antes de que tu cabeza pueda ponerle palabras.

Porque eso también forma parte de ti.

Pero aquí también vamos a dejar de contarnos cuentos.

Porque lo espiritual puede convertirse en otra forma de escapar.

Podemos llamar intuición a algo que es miedo y hablar de energía cuando no queremos sentir.

Podemos decir que “no es el momento” cuando en realidad tenemos miedo de tomar una decisión.

Podemos abrirnos muchísimo hacia arriba y seguir sin ser capaces de poner un límite aquí abajo.

Y eso no me interesa.

No quiero separar el cielo de la tierra.

Quiero que se encuentren.

Que puedas llevar aquello que percibes a tu vida.

Para mí, de eso va precisamente bajar el cielo a la tierra.

Porque puedes tener muchísima conciencia y seguir sin poder llevarla a tu vida.

Puedes sentir muchísimo y no saber qué hacer con ello.

Puedes tener una intuición clarísima y continuar actuando desde el miedo.

Puedes entender intelectualmente lo que te pasa y que tu cuerpo siga haciendo otra cosa.

Y ahí es donde para mí está el verdadero trabajo.

No en elegir entre cielo o tierra.

En aprender a vivir con los dos y en reconocer que tú eres quien los une.

Para que tu verdad pueda convertirse en un límite.

Que una intuición pueda convertirse en acción.

Que puedas abrirte a lo que percibes sin desconectarte de la realidad.

Porque de poco sirve entenderte si sigues tomando decisiones desde el miedo.

Lo que sabes arriba tiene que poder sostenerse abajo.

Eso es La Brújula

No quiero enseñarte cómo vivir, ni darte otra lista de cosas que deberías hacer.

Tampoco decirte cómo tienes que sentirte o convertirte en tu mejor versión.

Quiero crear un espacio donde podamos mirar todo esto.

Donde puedas empezar a reconocer tus respuestas sin convertirlas en tu identidad.

Donde puedas escuchar tu cuerpo, distinguir miedo, necesidad, deseo e intuición.

Donde puedas ver qué partes de ti están tomando el mando y empezar a descubrir qué quieres cuando no estás intentando protegerte.

Y donde también haya espacio para todo aquello que percibes y que no siempre puede explicarse.

Sin tener que elegir entre una cosa y la otra.

No necesitas abrirte más, necesitas aprender a abrirte sin perderte.

No necesitas saber más y sí necesitas tener cuerpo para vivir lo que ya sabes.

No necesitas otra voz diciéndote hacia dónde ir, necesitas dejar de escuchar tantas voces y volver a escuchar la tuya.

Eso es para mí La Brújula.

Un espacio para volver a ti.

Para bajar el cielo a la tierra.

Para dejar de vivir únicamente respondiendo, adaptándote y protegiéndote.

Y para recordar, poco a poco, cómo es estar viva.

Si quieres saber más, aquí tienes La Brújula.