Tu energía no está débil. Está ocupada.
LA BRÚJULA
Hay cosas que llevas tanto tiempo sintiendo que has acabado pensando que forman parte de ti.
“Yo soy desconfiada”, “soy miedosa”, “soy muy sensible”, “necesito tenerlo todo bajo control”, “yo soy así”. Y quizá sí. O quizá no.
Todo lo que sientes tiene un impacto en tu cuerpo. Y todo lo que es percibido por tu cuerpo impacta en cómo te sientes. Es como un pez que se muerde la cola. Y entonces, ¿qué pasa con el mental? El mental le da un significado a toda la experiencia e intenta ponerla en sus estanterías llenas de cajitas.
Pero a veces la experiencia está entrelazada con otra que ocurrió hace mucho tiempo y al mental le faltan piezas. Entonces rellena los huecos como puede y asigna significados a cosas que no son del todo ciertas. Aquí entraríamos en esos típicos “yo soy así”.
Te pongo un ejemplo. Imagínate que un día te dieron un golpe por la espalda y te asustaste. En ese momento te quedaste congelada y aprendiste que no era buena idea darle la espalda a nadie. Con los años puedes no recordar que eso pasó, pero cuando te sientas de espaldas a una puerta, te sientes intranquila y piensas que tú eres así. Tu cuerpo siente algo, tu emoción aparece y tu mente necesita una explicación. Entonces sentencia: “esto es peligroso”, “esto no me gusta”, “soy desconfiada”, “soy miedosa”. Y después construyes toda una explicación alrededor: es normal que no me guste dar la espalda, hay mucho loco suelto...
¿Pero y si nada de esto fuera verdad? ¿Y si simplemente llevas toda una vida con una experiencia que se te quedó atascada? ¿Y si ese susto se quedó en tu fisiología aunque tú lo hayas olvidado? ¿Y si ese susto continúa mandando señales de alerta cada vez que te pones de espaldas?.
Y entonces quizá no hay nada que cambiar de ti. Quizá lo que hay que hacer es permitirte sentir ese susto, recoger los pedazos que se separaron y completar la respuesta. Como si bajáramos el interruptor de una alarma que se quedó encendida.
Y aquí es donde para mí aparece algo más.
¿Qué tiene que ver todo esto con el campo astral?
En muchas tradiciones el campo emocional es definido como el astral. Así que no te costará ver el impacto que puede tener tu emocional en tu energía. Si una experiencia queda incompleta en tu cuerpo, si una parte de ti sigue en alerta, si hay emociones que no han podido terminar de expresarse, eso también tiene un impacto en tu campo.
El ejemplo que te he explicado abre como una grieta, un lugar por el que estás más debilitada. Y así, con esa debilidad, tu campo astral es más difícil de proteger.
Puedes montar una fortaleza llena de minerales e inciensos, pero te has dejado la puerta abierta y además hay túneles por los que pasar. Da igual lo poderosos que sean algunos minerales si tu energía no está en coherencia, tú lo pagas viviendo debilitada.
Y aquí creo que hemos confundido muchas veces lo que significa protegernos energéticamente. Porque protegerte no debería significar construir cada vez más barreras para que nada te afecte. Tampoco significa intentar vivir en un mundo esterilizado, sin personas que te incomoden, sin emociones difíciles y sin experiencias que remuevan nada.
Porque no puedes estar constantemente intentando protegerte de todo lo que hay fuera mientras dentro de ti hay partes que llevan años gastando energía en mantenerte a salvo.
Una parte vigilando. Otra anticipándose. Otra controlando. Otra intentando agradar. Otra evitando el conflicto. Otra intentando no sentir. Otra intentando demostrar que puede con todo.
Y todo eso consume energía.
Por eso, cuando hablo de fortalecer tu campo energético, no hablo solamente de poner un escudo. Hablo de recuperar la energía que has tenido que utilizar durante años para protegerte de algo que tu cuerpo todavía percibe como peligroso.
Porque quizá esa memoria no aparece solamente cuando te sientas de espaldas a una puerta. Puede aparecer cuando tienes miedo a conducir, a volar, a bañarte en el mar, a saltar, a bajar las escaleras rápido, a ir de compras, a crear vínculos profundos, a poner límites, a decir que no, a tener conversaciones difíciles, a mostrar quién eres, a dar tu opinión, a irte de espacios que te incomodan e incluso a amar.
Y entonces vas construyendo una identidad alrededor de todas esas respuestas.
“Yo soy así.”
Y este es el verdadero problema.
Porque mientras sigas pensando que tú eres así, quizá ni siquiera te permitas descubrir quién eres cuando ya no necesitas responder de esa manera.
Quizá no eres desconfiada. Quizá hay una parte de tu cuerpo que todavía está esperando que ocurra algo.
Quizá no eres miedosa. Quizá hay una respuesta que nunca pudo completarse.
Quizá no eres demasiado sensible. Quizá llevas demasiado tiempo intentando protegerte de todo lo que percibes.
Y quizá tampoco necesitas convertirte en otra persona.
Quizá necesitas recuperar las partes de ti que llevan demasiado tiempo ocupadas en protegerte.
Para mí, ahí empieza el verdadero fortalecimiento energético. No en aislarte del mundo, sino en dejar de tener tantas puertas abiertas por dentro. En poder volver a ti. En recuperar presencia. En dejar de gastar energía en aquello que ya no está ocurriendo.
Porque una cosa es sentir miedo y otra muy distinta vivir organizada alrededor de él.
Una cosa es tener una experiencia y otra convertir esa experiencia en una identidad.
Una cosa es protegerte y otra vivir permanentemente a la defensiva.
Y quizá fortalecer tu campo energético tiene mucho más que ver con esto que con cualquier escudo que puedas construir fuera.
No se trata de protegerte más del mundo. Se trata de estar tan dentro de ti que ya no necesites vivir en guerra con él.
Porque quizá no eres así.
Quizá simplemente llevas mucho tiempo respondiendo así.
Y no es lo mismo.
Y por eso nace La Brújula
Si llevas mucho tiempo respondiendo desde el miedo, la alerta, el control o la necesidad de protegerte, no siempre es fácil saber qué quieres cuando ya no estás reaccionando.
A veces estamos tan confundidas que no sabemos ni diferenciar lo que sentimos de lo que pensamos, ni si son nuestros miedos o nuestra intuición los que nos están guiando.
Por eso he creado La Brújula.
Un espacio grupal para aprender a orientarte, conectando con el cuerpo, la emoción, la energía, la consciencia y las diferentes partes que te habitan.
No para darte más respuestas. Para ayudarte a encontrar las tuyas.
Si quieres saber más sobre La Brújula, puedes descubrir el espacio aquí.